Revisores fiscales estadounidenses evidenciaron la pérdida de aproximadamente 6.600 millones de dólares en efectivo de los fondos destinados a la regeneración económica de Irak tras la invasión del 2003. La oficina del inspector general especial para la reconstrucción de Irak (SIGIR por sus siglas en inglés) admitió la probabilidad del robo de este dinero al no poder determinar su paradero.
Stuart Bowen, quien se desempeña como inspector general desde octubre del 2004, pasó de hablar sobre una divergencia en la contabilidad a denunciar la desaparición y el supuesto robo después de que Bagdad y el Pentágono anunciaran, días antes, el ajuste final de las cuentas dentro del programa de ayuda a Irak. Esa ha sido la primera ocasión en la que los auditores federales indicaban que una parte del dinero gastado podía haber sido robada, advierte a este respecto el periódico californiano, 'Los Ángeles Times'.
“Pese a los años de auditoría e investigación —agrega el mismo rotativo—, los oficiales de la Defensa de EE. UU. todavía no pueden decir qué ocurrió con los 6.600 millones en efectivo, montante suficiente para mantener a lo largo de un año el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles o todas las escuelas públicas de Chicago”.