Las entidades bancarias estadounidenses han dejado de expandir sus actividades, influyendo en el dinamismo de las finanzas. Este es el punto de vista expresado por algunos expertos después de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) apuntara en un estudio al lobby bancario norteamericano como responsable de la crisis mundial.
En el último número de la publicación Finanzas y Desarrollo, se revela que los gastos de la banca estadounidense estuvieron directamente relacionados con proyectos de ley que fueron críticos en los años previos a la recesión. El informe señala que algunos agentes privados pudieron influir en las acciones del Gobierno para manipular la regulación financiera a su favor. Además se expone que la banca hizo fracasar medidas que hubieran podido dar un giro favorable para la economía.
Los expertos explican que tras la crisis, las entidades bancarias han detenido su actividad a la espera de nuevas disposiciones.