domingo, 29 de mayo de 2011

El mayor enemigo del movimiento 15m, es el individualismo unilateral

Los movimientos revolucionarios que han ocurrido a lo largo de la historia, su triunfo o fracaso ha ido determinado por la batalla ideológica entre los precursores en el seno del movimiento, y las masas que lo apoyan. Por eso es muy importante la divulgación y comprensión de esta batalla política y sus peligros; bien para la propia autocrítica o bien para la acumulación de experiencias en este tipo de movimientos.
 En el caso particular del movimiento “15M”, consensuado como apartidista y estructurado como asambleario. Las asambleas son la fuente de la línea política y de las ideas; así como el máximo órgano decisor. La asamblea decide que camino se sigue en función de que alternativas se exponen en la misma. Los precursores tienen un papel importantísimo y una gran responsabilidad, porque de ellos nace la mayor parte de la iniciativa en las asambleas y son los que, por así decirlo, inician los debates con sus respectivas ponencias e introducciones. Para recapitular hasta este punto, podemos decir que la asamblea, mayoritariamente es formada por las masas, que son personas que acuden regularmente a las asambleas para aportar opiniones, y en conjunto forman el poder ejecutivo. Los precursores son personas, que inicialmente formaban de las masas, pero deciden voluntariamente elevar su grado de implicación y responsabilidad en el movimiento 15M, y por tanto su trabajo particular influye en mayor medida sobre la asamblea que cualquier otro individuo que forma la masa de la asamblea en sí, pero solo a escala particular. Por tanto, existe una diferenciación clara entre estos dos grupos que componen el movimiento 15M.

El asamblearismo reúne una serie
contradicciones y en determinados casos
pueden debilitar la unidad popular.
Por ello un punto inevitable es el enfrentamiento implícito entre los dos grupos; masas y precursores. Los ciudadanos que deciden implicarse a un nivel superior, pueden y por tanto quieren, aun de forma inconsciente, influir sobre las asambleas a través de la información expuesta en las ponencias iniciales, o bien utilizando su posición “privilegiada” dentro del grupo precursor para tomar decisiones que luego conducen inevitablemente a la masa en una dirección o en otra en función del desarrollo de la asamblea misma, y también poco a poco al familiarizarse con la acción de intervenir en público, disponen de un poder de síntesis y de elocuencia mayor que los individuos que componen la masa de las asambleas. La diferenciación es clara, existe un grupo con mayor poder. Pero esto no tiene porque ser un motivo de división, pero si es un motivo de lucha ideológica. Por ello, la gran cuestión de este movimiento y lo que va a determinar su triunfo es si esta lucha ideológica trabaja por la unidad o por la división.

Voy a definir a continuación que significa trabajar por la unidad y lo que antagónicamente trabaja por la división. Y por tanto, voy a enunciar que posturas favorecen el naufragio del movimiento 15M, y otras bien distintas, que trabajan por la unidad y la fuerza de este movimiento (lo que voy a escribir ahora se basa en experiencias propias en el seno de la acampada de “democracia real ya” en la ciudad de Alcoy, y también me baso en mis posiciones, evidentemente es mi visión personal, aunque voy a intentar ser lo más imparcial y objetivo posible).

Es verdad que todos los que formamos y nutrimos el movimiento 15M buscamos un mismo fin, y es que el pueblo sea soberano de forma radical. Es decir, que el pueblo trate y decida sobre sus asuntos, que conozca de forma transparente el desarrollo de las fuerzas de trabajo, la riqueza producida, las necesidades conjuntas de las diferentes áreas que componen la sociedad y aplique su voluntad por medio de asambleas populares. No obstante cada uno de nosotros, individualmente, cree que para llegar a este fin son necesarios unos medios determinados. Y estos medios en muchos casos, son opuestos a los que otro individuo piense. En diferentes palabras, cada uno de los que componen en movimiento tiene una ideología propia, diferente en mayor o menor medida del resto del grupo. A pesar de querer todos lo mismo, cada uno imagina un camino diferente para llegar al mismo destino.

Por ello, este hecho de discordancia ideológica particular, unido a la situación de pugna entre las masas y los precursores descrita anteriormente, es en sí el mayor problema al que se enfrenta el movimiento 15M, y posiblemente es la causa principal del colapso de los movimientos populares y asamblearios que se han desarrollado a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y hasta nuestros días. El enemigo más peligroso de estos movimientos, somos nosotros mismos, como individuos, que pretendemos conducir a las masas donde nos interesa de forma egoísta sin pensar. Además el mantener esta dinámica de forma reiterada, a efectos prácticos nos transforma en el enemigo más peligroso del movimiento.

Por ello, creo que todos los que formamos la estructura de este gigantesco movimiento que pretende cambiar la realidad social en el estado español, y que sirve como referencia revolucionaria en el mundo, deberíamos hacernos responsables de que esta situación de pugna y discordancia ideológica no carcoma la estructura del movimiento.

Y esto se consigue haciendo un esfuerzo colectivo e individual, que consiste en fortalecer la unión rechazando disputas ideológicas superfluas e improductivas en las asambleas populares y en el corazón de las acampadas. El movimiento tiene que concentrarse en acumular un apoyo masivo, y esto solo se puede conseguir buscando el mayor consenso posible en una, dos o incluso tres medidas o puntos concretos que puedan abrir una brecha en el poder oligárquico. Unir a todo el pueblo para coordinar un golpe tan potente que destruya el pilar fundamental en el que se sustenta el poder político en el estado español; y este pilar es, por ejemplo, la ley electoral. Porque al margen de nuestras diferencias ideológicas, todos tenemos el mismo enemigo y el mismo fin, que es terminar con la oligarquía.

Si nos enfrascamos en elaborar decenas de propuestas, y debatir sobre temas, que a pesar de ser muy interesantes, son improductivos a escala inmediata; todo esto, junto con los problemas estructurales descritos anteriormente inherentes al asamblearismo, son el reflejo de la discordia, la división y la derrota.

Podemos conseguir todo lo que nos propongamos,
pero primero tenemos que proponérnoslo

Si por el contrario el movimiento 15M concentra todas sus fuerzas de masas en conquistar la ley electoral, ganaremos la primera batalla, y esta victoria resultara ser el punto de inflexión que, nos llevara implacablemente a ganar la guerra. De forma análoga supondrá la primera página escrita de esta nueva historia, que la escribirán los pueblos. Es decir, Nosotros.



Extraído de:

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Parte del texto expuesto en una de las asambleas en barcelona:

Dentro de liberalismo existe una supuesta libertad que esta llena de ataduras, complejos, dogmas y falsedades, además de traicionar e ir en contra de nuestros instintos naturales, que tienen lógica y estructura, que no son solo caprichos de rebelde antisistema o fabulas de hippie. Van mucho más allá, son necesarios para la evolución y la armonía social, sin recaer en la igualdad social, ya que esta se encuentra formada por individuos que no son iguales y no tienen las mismas capacidades, siempre con la misma libertad y autonomía que se debe respetar y ayudar a cumplir, aunque si tienden a adaptarse al entorno, por ese mismo motivo las masas sociales son manipulabes, recaemos en el populismo y el comportamiento en masa, no en la autonomía individual que sabemos profesar.
El individualismo, por las causas mencionas anteriormente, se ha convertido en el guardian boraz del sistema acutal. Un individualismo capitalista dentro de un estado de social democrácia, no lleva a otra cosa que al conformismo social, la aceptación del orden impuesto y la falsa apariencia de libertad, asechada por el control social en todas sus formas individual y masivo, subliminal o inconsciente, educativo y cultural, etc.
Por eso, en primera instancia y para lograr un cambio profundo y no político, ya que aquí no nos sentimos representados por la corrupta política y sistema actual que busca tomar el poder para cambiar las cosas, un obsoleto camino recorrido por miles de revolucionarios a lo largo de la historia, es impresindible que el movimiento no pierda fuerza y continúe el camino a paso firme pero lógica y en contexto socio-político, a esto me refiero, formar las bases para generar alternativas de poder descentralizado, que se organize de la manera horizontal y asamblearia pero en consciencia total de lo que esto significa, con preparación individual y acción social, con cambios y no reformas, los primeros pasos hacia lo que puede llamarse revolución.


Salud y Anarquía


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