Hay en la historia numerosos ejemplos de tendencias autogestionarias siendo las más mencionadas, por aquellos que aman la autentica emancipación, la Comuna de París, influenciada en gran medida por el pensamiento de Proudhon, y las colectividades libertarias de la revolución española. Si nos remontamos a la antigüedad, el pueblo chino solucionó sus conflictos sociales o personales sin intervención de autoridad alguna; la cultura taoísta, propiciadora de cierta armonía natural y sobriedad, rechazaba el poder, los cargos públicos y la legitimidad de un hombre para juzgar a otro. Pero la auténtica cuna del pensamiento autogestionario hay que buscarla en el mundo griego. Max Nettlau consideró que, mientras los grandes despotismos orientales no llevaron progreso intelectual alguno, el ambiente del mundo griego, compuesto de autonomías más locales, permitió el florecer del pensamiento libre; siempre en tensión con los despotismos vecinos, el territorio griego fundó una vida cívica, autonomías, federaciones, centros de cultura y numerosos pensadores se elevaron, con ciertos límites, sobre el pasado. Heleno Saña considera el humanismo griego el punto de partida de un socialismo virtuoso, democrático y antiautoritario. La democracia ateniense, con todos sus defectos, pudo ser el primer modelo de praxis política basado en la gestión directa del pueblo. Hay que destacar a Zenón (342-270 a.c.), fundador de la escuela estóica y creador de una gran obra que resulta un precedente del pensamiento libertario al rechazar la coacción externa y valorar el impulso moral del individuo. El cristianismo, influenciado por la filosofía griega -y en especial, el estoicismo-, se organizó en origen en pequeñas comunidades autónomas que rechazaban la propiedad privada y la esclavitud y practicaban el pacifismo y el reparto equitativo; con el tiempo, las comunidades cristianas pactaron con el Estado traicionando su origen autónomo y libre.
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martes, 16 de agosto de 2011
domingo, 29 de mayo de 2011
El mayor enemigo del movimiento 15m, es el individualismo unilateral
Los movimientos revolucionarios que han ocurrido a lo largo de la historia, su triunfo o fracaso ha ido determinado por la batalla ideológica entre los precursores en el seno del movimiento, y las masas que lo apoyan. Por eso es muy importante la divulgación y comprensión de esta batalla política y sus peligros; bien para la propia autocrítica o bien para la acumulación de experiencias en este tipo de movimientos.
jueves, 26 de mayo de 2011
domingo, 22 de mayo de 2011
Manipulación y desobediencia civil (fragmento extraído del artículo "anarquía total ya" en laHaine.org)
El marcado carácter pacífico de las movilizaciones, las propuesta “light”, clarísimamente reformistas e insuficientes, la proximidad de unas elecciones en las que una vez más se pronostica un alto grado de abstención, la complicidad por parte del propio sistema con políticos, sindicatos, empresarios y medios alabando las “honestas protestas de ciudadanos jóvenes sin futuro”... Todo ello es tremendamente sospechoso. Más aún cuando, a la vez que ocurre esto, se realiza una amplia campaña en contra de la abstención, se criminalizan a los movimientos sociales tachándoles de “antisistema” y “violentos”.
Paralelamente a la campaña de “democracia real ya”, otras proclamas del tipo “no les votes” han cobrado importancia. En teoría, se trata de mostrar tu rechazo al sistema bipartidista votando a partidos minoritarios, pero en realidad, lo que se fomenta es el voto, sin más, ya que votes a quien votes, favoreces siempre al sistema parlamentario, del cual dos partidos son los que más se benefician. Y qué más da cuáles sean.
Curiosamente, se promociona el voto a partidos minoritarios, las protestas pacíficas y reformistas, el comportamiento cívico y la espontaneidad como una forma de luchar buena y honesta, es rebeldía “sana”. Y esto nos lo dicen los medios, los políticos e incluso los empresarios. Por el contrario, una lucha de base, en una organización revolucionaria, que busque el enfrentamiento y persiga un verdadero cambio social, eso, según ellos, es propio de “violentos antisistemas”.
No conocemos las intenciones que movieron a los fundadores de la plataforma a comenzar su campaña. Pero si desde luego de verdad querían dejar de ser mercancía en manos de políticos y banqueros, están consiguiendo lo contrario. Su política de ser “niños buenos” condena a la represión a todos aquellos que entendemos que el sistema no se cambia sino mediante el enfrentamiento con aquellos otros que defienden unos privilegios que a nosotros nos condenan a la miseria. Nosotros defendemos que el sistema parlamentario, a la vez que el capitalismo, no pueden ser más humanos, pues sus objetivos son controlar, explotar y enriquecerse.
Resulta demasiado sospechoso que siempre ante unas elecciones donde el clima social es de crispación, hagan acto de presencia determinados acontecimientos donde se disipa esa frustración. Ahí están las manifestaciones contra la guerra de Iraq, tremendamente manipuladas (¿dónde están hoy los millones de manifestantes para protestar contra la guerra en Libia?). También recordamos la permisividad para legalizar actos neonazis en barrios obreros y combativos, de tal manera que la “democracia” salía reforzada al manipular la resistencia antifascista tachándola de violencia antisistema. Parece ser que se da esa casualidad, y que curiosamente el único que gana con estas cuestiones es siempre el propio sistema.
Con esto no queremos decir que no haya que salir a la calle, que no haya que protestar contra las guerras. Lo que decimos es que hay que tener en cuenta que lo que vivimos no es una “mala gestión” de los políticos, o una demasiada permisividad con los banqueros. Lo que vivimos es una guerra social, en la que un bando, el de los trabajadores, parados, estudiantes, marginados, etc es continuamente aplastado y vapuleado por el enemigo. Y el enemigo son los políticos, los banqueros, los empresarios, los jueces y policías que los defienden, los militares que les hacen el trabajo sucio... Y como es una guerra, dentro de nuestras propias fronteras, no se le puede hacer frente sencillamente “saliendo a la calle” de una forma ordenada, cívica y obediente.
Paralelamente a la campaña de “democracia real ya”, otras proclamas del tipo “no les votes” han cobrado importancia. En teoría, se trata de mostrar tu rechazo al sistema bipartidista votando a partidos minoritarios, pero en realidad, lo que se fomenta es el voto, sin más, ya que votes a quien votes, favoreces siempre al sistema parlamentario, del cual dos partidos son los que más se benefician. Y qué más da cuáles sean.
Curiosamente, se promociona el voto a partidos minoritarios, las protestas pacíficas y reformistas, el comportamiento cívico y la espontaneidad como una forma de luchar buena y honesta, es rebeldía “sana”. Y esto nos lo dicen los medios, los políticos e incluso los empresarios. Por el contrario, una lucha de base, en una organización revolucionaria, que busque el enfrentamiento y persiga un verdadero cambio social, eso, según ellos, es propio de “violentos antisistemas”.
No conocemos las intenciones que movieron a los fundadores de la plataforma a comenzar su campaña. Pero si desde luego de verdad querían dejar de ser mercancía en manos de políticos y banqueros, están consiguiendo lo contrario. Su política de ser “niños buenos” condena a la represión a todos aquellos que entendemos que el sistema no se cambia sino mediante el enfrentamiento con aquellos otros que defienden unos privilegios que a nosotros nos condenan a la miseria. Nosotros defendemos que el sistema parlamentario, a la vez que el capitalismo, no pueden ser más humanos, pues sus objetivos son controlar, explotar y enriquecerse.
Resulta demasiado sospechoso que siempre ante unas elecciones donde el clima social es de crispación, hagan acto de presencia determinados acontecimientos donde se disipa esa frustración. Ahí están las manifestaciones contra la guerra de Iraq, tremendamente manipuladas (¿dónde están hoy los millones de manifestantes para protestar contra la guerra en Libia?). También recordamos la permisividad para legalizar actos neonazis en barrios obreros y combativos, de tal manera que la “democracia” salía reforzada al manipular la resistencia antifascista tachándola de violencia antisistema. Parece ser que se da esa casualidad, y que curiosamente el único que gana con estas cuestiones es siempre el propio sistema.
Con esto no queremos decir que no haya que salir a la calle, que no haya que protestar contra las guerras. Lo que decimos es que hay que tener en cuenta que lo que vivimos no es una “mala gestión” de los políticos, o una demasiada permisividad con los banqueros. Lo que vivimos es una guerra social, en la que un bando, el de los trabajadores, parados, estudiantes, marginados, etc es continuamente aplastado y vapuleado por el enemigo. Y el enemigo son los políticos, los banqueros, los empresarios, los jueces y policías que los defienden, los militares que les hacen el trabajo sucio... Y como es una guerra, dentro de nuestras propias fronteras, no se le puede hacer frente sencillamente “saliendo a la calle” de una forma ordenada, cívica y obediente.
sábado, 21 de mayo de 2011
Guía múltiple de la autogestión: un paseo por diferentes hilos de análisis
RESUMEN: a partir de una revisión bibliográfica sobre materiales que utilizan el término autogestión (desde la Internet hasta la Psicología Social Comunitaria, pasando por los más diversos contextos y áreas), se evidencia que ésta es nombrada mas poco profundizada, y que aparece con una multiplicidad que no es registrada en estos textos, pareciendo, por el contrario, ser algo obvio o unidimensional.
El presente trabajo contradice esta situación. Entendiendo la autogestión como construcción social en que se produce sentido, que es histórica, polisémica y argumentativa, se realizó un "viaje" por diferentes caminos históricos seguidos por este concepto. Se hizo una revisión cronológica del término en Europa y América Latina, señalando cómo emergen múltiples versiones sobre el mismo -algunas contradictorias, otras sin ninguna relación entre sí- que aparentemente no son estudiadas ni discutidas por quienes usan el vocablo. Esto se evidencia también al estudiar la autogestión en la Psicología Social Comunitaria Latinoamericana, que es propuesta como objetivo fundamental de la acción comunitaria, que debe ser promovido por el "agente externo" a la comunidad desfavorecida con la que trabaja; el tema, sin embargo, es poco trabajado, así como lo son las sutiles relaciones de poder producidas en este proceso.
Por último, se acompañó el día a día de una organización de un barrio pobre de São Paulo (Brasil) que podría considerarse autogestionaria. A partir del panorama polisémico y sorpresivo encontrado en todos estos hilos, se propone una categorización dinámica de las versiones de autogestión que circulan por este tapiz.
El presente trabajo contradice esta situación. Entendiendo la autogestión como construcción social en que se produce sentido, que es histórica, polisémica y argumentativa, se realizó un "viaje" por diferentes caminos históricos seguidos por este concepto. Se hizo una revisión cronológica del término en Europa y América Latina, señalando cómo emergen múltiples versiones sobre el mismo -algunas contradictorias, otras sin ninguna relación entre sí- que aparentemente no son estudiadas ni discutidas por quienes usan el vocablo. Esto se evidencia también al estudiar la autogestión en la Psicología Social Comunitaria Latinoamericana, que es propuesta como objetivo fundamental de la acción comunitaria, que debe ser promovido por el "agente externo" a la comunidad desfavorecida con la que trabaja; el tema, sin embargo, es poco trabajado, así como lo son las sutiles relaciones de poder producidas en este proceso.
Por último, se acompañó el día a día de una organización de un barrio pobre de São Paulo (Brasil) que podría considerarse autogestionaria. A partir del panorama polisémico y sorpresivo encontrado en todos estos hilos, se propone una categorización dinámica de las versiones de autogestión que circulan por este tapiz.
Necesidad inminente de la autogestión
La mentalidad estatal, es decir conservadora, considerará siempre al ciudadano como un crío incompetente y escasamente razonable. Con las adecuadas experiencias y preparación, los ciudadanos puede adoptar posiciones razonables y constructivas. Solo hace falta desprenderse de prejuicios y tener la paciencia necesaria y fortaleza de carácter. La política puede pasar de la clase dirigente, de la profesionalización, a la gente de la calle. Precisamente, el grado de maduración de los ciudadanos es lo que puede alcanzar un compromiso político no profesional, sin subordinaciones a jerarquía alguna. Esa actitud de las personas para autogestionar la sociedad no brota de la noche a la mañana, puede ser resultado de una preparación cuidadosa, un formación cultural y personal propia de una nueva situación. Los antiguos atenienses, denominaban a esta educación paideia, el cultivo apropiado de las cualidades cívicas y éticas necesarias para la ciudadanía. Esa educación puede estar dirigida también a una identificación con la comunidad y hacia una responsabilidad con ella, hacia la participación asamblearia de manera racional, tolerante y creativa. Esta formación de ciudadanos se produce también en la participación política, la mejor escuela es sin duda una nueva sociedad cooperativa y participativa, integrada por individuos responsables. Es una tarea inmensa, que no pasa por un mero compromiso político, ya que el ser humano necesita tantas veces respuestas vitales inmediatas. Es necesario, como he dicho antes, mucha paciencia y carácter para lograr resultados y transformar la sociedad. Desgraciadamente, muchas personas reducen su conceptos de la política al arte de gobernar, al Estado, y no son capaces de encontrar una alternativa clara al sistema económico. Sin embargo, a medida que vayamos encontrando nuestras propias respuestas, gracias a tratar de escapar de toda subordinación y a construir más ámbitos de debate y más vías solidarias y participativas, es posible que se vayan cimentando las bases de un nuevo contexto libertario.
Fragmento extraído de, Reflexiones desde Anarres (Link al texto completo)
Fragmento extraído de, Reflexiones desde Anarres (Link al texto completo)
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