lunes, 25 de julio de 2011

Cuba - Situación social con Raúl Castro como lider

En Cuba, con Raúl, más de lo mismo…
 
Además de acelerar la cada vez más cínica deriva hacia el capitalismo de su pretendido “socialismo”, el Estado-Partido castrista vuelve a activar su política de diatribas y de intimidación contra los grupos y personas que denuncian tal deriva en nombre del socialismo auténtico: el socialismo con libertad, el socialismo autogestionario. 
 
No ha sido una sorpresa. Sabíamos cuales eran las verdaderas intenciones de los que gobiernan en Cuba, lo que esta oligarquía burocrática buscaba y busca con ese reformismo economicista impuesto por el PCC a través de los “Lineamientos de Política Económica y Social” (LPES ). No era necesario ser adivino, su conducta evidenciaba muy claramente lo que se buscaba: justificar la flexibilización laboral (el remedio clásico del capitalismo a la crisis) para “sanear” las cuentas del Estado-Empresa y conservar el monopolio del Poder. 
 
Lo sabíamos; pero no por ello deja de ser indignante comprobar, una vez más, lo que hay detrás de las ambigüedades conceptuales del discurso castrista para ocultar la cruda realidad del pretendido “perfeccionamiento del socialismo”. Como también lo es ver la desfachatez para descalificar e intimidar a cuantos osan criticar y poner en evidencia una conducta descaradamente antisocialista y contrarrevolucionaria.
 
La prueba: la manera en que el Estado-Partido ha actuado para impedir cualquier debate que cuestionara -teórica y prácticamente- el rumbo antisocialista del proceso de transformación socioeconómico, político y cultural impuesto desde el poder autoritario que ese Estado-Partido detenta. Un cuestionamiento que ni el oficialismo partidista ni la intelectualidad política orgánica pudo rebatir y que, ahora, se intenta desacreditar mediante profesionales de la pluma (“voluntarios” o designados) que no tienen ningún escrúpulo en recurrir abiertamente a las diatribas y a las amenazas. 
 
Lo sorprendente es que, al mismo tiempo que se descalifica y se reprime a las corrientes del pensamiento socialista libertario, el Estado-Partido tolera abiertamente debates propiciados por las fuerzas antisocialistas (con la venia de la Iglesia católica) para intenta definir y posibilitar un endeble “consenso de la nación cubana” basado en la libertad económica para explotar el trabajo ajeno. 
 
Por todo ello es necesario denunciar esta campaña de descalificación y de intimidación contra los libertarios cubanos, a los que se quiere imponer el silencio con calumnias tan grotescas como el calificarlos de “anarco-capitalistas” por no defender “al gobierno que representa la alternativa anticapitalista”... Y no sólo porque es una manera insidiosa de intentar silenciar el pensamiento crítico socialista y revolucionario, de crear una atmósfera de miedo y un ambiente de desprotección al poder difamar impune y públicamente, sino también porque su verdadero objetivo es justificar las inconfesables desviaciones ideológicas del Estado-Partido que le han llevado, con los LPES, a dar un paso más hacia la restauración del capitalismo en Cuba.  
 
Consecuente pues con este deber de solidaridad, reproduzco a continuación el artículo-denuncia de Julio Tang Zambrana, miembro de la Cátedra “Haydeé Santamaría” y de la Red Protagónica “Observatorio Critico”, en respuesta a los artículos(1) de los profesionales de la pluma más beligerantes en esta campaña de descalificación y de intimidación contra los compañeros libertarios cubanos. 
 
Octavio Alberola
 
(1) Artículos difundidos ampliamente a través de los medios de propaganda procastrista de la blogósfera y que se pueden leer en estos enlaces: 
http://lapolillacubana.blogcip.cu/2011/07/13/erasmo-calzadilla-y-el-anarco-capitalismo/
http://la-isla-desconocida.blogspot.com/2011/07/la-nueva-izquierda-esclarece.html
 
Para completar la información aquí va también el enlace del artículo de Erasmo Calzadilla, miembro del Observatorio Crítico, al que hacen alusión los otros dos:
http://observatoriocriticodesdecuba.wordpress.com/2011/06/24/ubieta-quiere-dividir-y-no-lo-puede-conseguir/
 
 
 
 
Respuestas a los consejos y diatribas de un “camarada”
 
Tal vez debí haberme apurado… pero, no, es mejor hacer las cosas con calma. Confieso que me bullía la sangre y que, mientras leía, no me tenía tranquilo en mi asiento. Mas, siempre recuerdo la palabra suficiente de mi padre cuando se trata de plantear una opinión: piensa bien antes de hablar, siempre hay tiempo para quedarse callado ante una equivocación o una palabra necia.
 
Al parecer a Enrique Ubieta y Santos Pérez les faltaron esas buenas enseñanzas cuando eran niños o jóvenes. Es la única explicación que me queda ante tanta prepotencia y desliz, incluso habiendo tenido en cuenta las opiniones de los que consideran contendientes políticos y que, sin embargo, se niegan en comprender en toda su amplitud. Me consta que tanto el primero, porque he leído sus trabajos de estos últimos días, como el segundo, por ser la primera vez que leo algo de él, han demorado lo suficiente para llevar a la letra lo que pasa por sus mentes: las opiniones de Erasmo fueron publicadas hace varias jornadas atrás y evidentemente tuvieron suficiente tiempo para reflexionar… pero al parecer no fueron válidas las horas invertidas en ese proceso.
 
Así, después de tomarme el tiempo necesario, hago presente mi derecho a debatir en un pugilato en el que, como una amiga días atrás, me veo involucrado y salpicado y aunque tampoco lo pedí, sí me meto por dos razones: primero, Erasmo es un amigo cuya suerte me es enormemente cercana, hace varios años que conozco de los recovecos de su (nuestra) difícil existencia. Segundo, compartimos espacios de creación humana y política en las discusiones y hermanamientos de la Cátedra Haydeé Santamaría (CHS) y el Observatorio Crítico (OC). Por ello, y aunque no conozca a plenitud –pero sí adecuadamente- su pensamiento me planto a su lado como ente protagónico, no seguidor, en el duro batallar de la política cubana actual.
 
Sin embargo, no voy a plantear consideración alguna sobre sus trabajos publicados en Havana Times (HT) ni sobre lo que Ubieta ha expresado pertinente apuntar sobre ellos, aunque derecho a ello me sobre. Eso se lo dejo al propio Erasmo, si tiene a bien hacerlo, consciente de su capacidad cognoscitiva y humana para desenredar entuertos que otros se desvelan en tejer. Concentraré mis opiniones en aquellos planteamientos más generales de Ubieta y Pérez –y gracias a esto van indirectamente algunas ideas respecto al diferendo Ubieta-todo el que esté en su contra- que considero centrales en sus dos últimos escritos aparecidos en el blog personal del primero. Y subrayo la palabra “personal” pues esa es la primera de las consideraciones que deseo presentar aquí: Ubieta considera que aquel es su blog, lo cual más allá de cualquier válido sentido de pertenencia, se conecta con otra palabreja –seguidores- y de ahí surge un planteamiento crucial dentro de su weltaangschung (¿se escribe así?) trópico-estalinista. La idea modernista-razonadora-estatista de la vanguardia privilegiada e iluminada, con la cual ha comulgado toda la tradición socio-comunista desde el siglo XVIII hasta nuestros días.
 
Y es lógico entonces por ese camino llegar a lo que desde un primer momento Ubieta considera el sumun de la práctica política, la toma del poder. No me voy a extender en un análisis filosófico sobre estas cuestiones, muchos autores lo han hecho ya y mejor que yo. Solo me interesa apuntar algo, esa dirección a la que apunta la evidente posición de Ubieta está siendo transcendida ampliamente desde la segunda mitad de la pasada centuria y en los últimos veinte años se han llegado a conocer ampliamente movimientos políticos que comulgan con una filosofía más emancipadora y generadora de posiciones más horizontales que la que venimos citando. Valga recordar las luchas selváticas del Ejercito Zapatista y las fajazones de los Foros Sociales iniciados en Davos, hasta la desconcertante movilización de los nuevos españoles.
Entonces, podríamos llegar a una segunda idea que conecta con la pregunta del millón levantada por Ubieta: hay variadas formas de lucha anticapitalista, de eso no hay dudas ya; y el socialismo tradicional –ese que le encanta blasonar a Santos Pérez- es otra más dentro de ella que, sin embargo, ha demostrado ser una de las más conservadoras precisamente por componer un aparataje conceptual que no presenta contradicción alguna al del andamiaje capitalista: ambos se construyen a partir de la concepción verticalista y escalonada de la sociedad, en cuyo pináculo se concentraría toda la fuerza “proveniente” de aquella. El Estado es, entonces, a la sociedad, lo mismo que las vanguardias y líderes a los grupos sociales. La lucha política, por lo tanto, sería el esfuerzo de un grupo iluminado por concentrar las representatividades de la masa que lo sigue, muchas veces ciegamente, de eso se trata la cosa.
 
No busco etiquetar las ideas de Ubieta como él desea que se haga. No voy a decirle que está equivocado, le diré que tiene puestas las gafas… y no se las quiere quitar, porque es cómodo tenerlas puestas. Eso es lo que provoca la posición iluminada del que se cree líder y cree tener seguidores. Y al final, esa posición es difícil de abandonar, de ahí salen también los burócratas –seudolíderes que ante todo ansían mantener cotos de poder para satisfacer sus designios. Pero no estamos escribiendo aquí de burocracia, no directamente al menos.
 
Entonces, la pregunta del millón: ¿qué posición adoptar ante el gobierno cubano? Primero, aclarar que prefiero el término Estado pues Gobierno, es sólo una parte de aquel. Entonces, ¿mi posición ante el Estado cubano? Pues, la misma que la que planteo ante cualquiera de ellos: son la más peligrosa y elevada consecuencia del poder social y como tal hacia allí se deben dirigir todas las luchas políticas, incluso aceptando su existencia táctica. Y aclaro: esto último no quiere decir que esté de acuerdo con la falacia del Estado proletario –pues sólo a un iluminado-vanguardista-poderoso-estalinista se le puede ocurrir que el individuo proletario desprovisto de poder político quiera construir otro Poder que lo siga manteniendo de esa forma. Ello sólo puede provenir de ese iluminado que se cree con el único poder del mundo… como Ubieta y Santos, que consideran que es el Estado cubano el único poseedor de la única forma de lucha anticapitalista en este mundo.
 
¿De qué otra forma pensar cuando el primero espeta frases como “…defendemos al gobierno que representa la alternativa anticapitalista…”, “… Derrocar al Gobierno cubano no es hacer ninguna revolución, es la manera más expedita de aniquilarla”…? Los subrayados son míos y no creo estar sacando nada de contexto, esas frases hablan por sí mismas aún solas. Hay otra: “Yo creo que la Revolución tiene un Contrapoder en esta pequeña isla; mientras que la Contrarrevolución tiene el Poder en casi el resto del mundo”. Como bien leí en otro lugar, este mesianismo político, que errónea y fatalmente podría ser buscado en Martí, no representa otra cosa que lo mismo que piensan los que escriben los libretos del Noticiero Nacional de Televisión cubano, o sea, todo el mundo está en contra nuestra, nosotros somos los poseedores de la Espada del Poder, y los cielos y rayos saben que estamos decididos a defenderla. Yo preguntaría a Ubieta: ¿quién puede afirmar que el derrocamiento o sustitución del Estado cubano significa la muerte de La Revolución? ¿Quién puede decir que un Estado socialista o comunista es garantía contra la acumulación, originaria o no, de capital y de poder, incluso contrarrevolucionario? ¿Acaso el Estado cubano ha sido garantía de la sobrevivencia revolucionaria o contra la creación de posiciones antiobreras o antipopulares?
 
Y aquí me detengo entonces en algunos planteamientos de Santos Pérez. El espacio de HT se dedica a la crónica socio-política de la sociedad cubana, no al manido seudoanálisis de los des(a)tinos estatales norteamericanos y europeos. El espacio no se titula World Times o Las Arenas de los Países Bajos, entonces, refiérase si quiere al citado Noticiero Nacional de TV. Se trata de explicarse la realidad cubana, desde dentro y fuera de Cuba… para reflexionar sobre otras existen otros espacios.
 
Segundo, tomo nota de la supuesta “omisión” en los análisis producidos tanto por el OC, como por sus anarcos protagonistas en HT, de la crítica anticapitalista. Refiérase Pérez, de nuevo, al blog común, solidario y autogestionado –nada de mío, ni seguidores, ni de conectividad regalada- del OC en el cual puede encontrar todo lo que desee y se le ocurra sobre lucha anticapitalista y socialista. Pero, además, ¿acaso la critica “anticapitalista” que pregona los beneficios de las sociedades venezolana, boliviana, ecuatoriana… ¡china!…, lideradas por Estados del más puro corte liberal y, en el caso chino, burócrata contrarrevolucionario antiobrero; acaso esa crítica es la que desea Pérez que aparezca en los análisis del OC? Bueno, esa no la va a encontrar, desde ahora se lo aseguro.
 
Esa crítica es la que se ocupa de esconder, ya lo sabemos, los males de la Cuba nuestra actual. Y no es que queramos ver más manchas que luz solar… es que ya casi no hay luz en un lucero que quiso ser sol. “La demoledora visión de la burocracia, el planteamiento de una revolución cubana nueva para derrocarla, los llamados a la participación popular y a la democratización…”, estas ideas de Pérez no son más que destellos de esfinges que no buscan otra cosa que confundir y apartar a los obreros y gentes trabajadoras de Cuba de un camino que se está opacando cada vez más por una realidad de funcionarios corruptos, población envejecida y desencantos. ¿Qué aparato estatal y/o burocracia permite demolerse a sí mismo(a)? ¿Desde cuando el Estado cubano está hablando de “nueva” revolución? Si Pérez admite que existe burocracia, ¿quién sino el aparato estatal actual –el mismo de siempre- ha permitido su empoderizacion? ¿De qué llamados a qué participación popular y democratización está hablando si todos los cambios actuales están siendo manejados a la velocidad y dirección que el Estado considera imprescindible, sin siquiera haber preguntado a nadie, como toda vanguardia iluminada hace?
 
Si en un momento determinado la lucha general del OC cuenta entre sus elementos con la batalla por el apoderamiento de la información en Cuba –eso es lo que esta sucediendo, gústele o no a Pérez- a través de Internet u otras herramientas, ello no significa que esta sea la esencia de la primera. Como tampoco significa que entender tácticamente la práctica de Yoani Sánchez y considerarla positiva en los marcos que benefician a la sociedad cubana en conjunto –no teniendo en cuenta sus tangenciales posiciones derechistas o favorecedoras del Estado y políticas norteamericanos y sus adeptos en la isla; ello no significa que estemos de acuerdo con sus bases de actuación ni la apoyemos desde nuestros espacios. ¿Acaso Santos Pérez no acusó recibo de la posición del OC ante las “invitaciones” de la SINA? Amén del estilo de redacción que haya tenido la nota socializada, es más que evidente la negativa rotunda a dejar que ese espacio sea convertido en palito barquillero o motivo de chanchullo, por quien quiera intentarlo. Entonces, ¿a qué viene esa directa de Pérez de que “el Observatorio salió corriendo a preguntar por la libertad de Internet”, “solidarizándose” con Yoani y vinculándose con designios que van en contra en primerísima instancia de las esencias del espacio? ¿Acaso Pérez y Ubieta no pueden encontrar otros motivos para tratar de atacar y calumniar a nuestros puntos de debate y lucha que los consabidos y evidentemente no completamente trascendidas rayaduras de disco de la ingerencia extranjera? Invito, mejor, exijo a Pérez que presente pruebas concretas de un posible acercamiento en 2009 o 2010, o cuando fuere, a las posiciones de Yoani Sánchez o de cualquier miembro de la “disidencia” o instituciones de derecha en Cuba.
 
Esta posición de Santos Pérez me hace vincularla decididamente a las mesiánicas posiciones de Ubieta, cuando consideran que sólo una forma de lucha, la del Estado histórico cubano desde 1959, es la ideal o única en la batalla mundial y cubana contra el capitalismo. Los “instrumentos atesorados por la izquierda tradicional”, esos que Pérez considera los caballos de batalla de la Izquierda, esos no son los que utiliza el OC. Y menos sus miembros anarcos: ¿Quién ha visto un anarquista defendiendo al capitalismo y haciéndole señas a sus baluartes ideológicos? Pérez confunde –porque quiere, porque está convencido de ello- la lucha contra el Estado, el capitalismo, el socialismo burocrático, y a favor del socialismo libertario o emancipatorio, con la alineación al camino capitalista pues considera al “Estado socialista” como el único poder contrario a su “par dialéctico”. Entonces, según él, lo que no va con el Estado socialista, va con el capitalista. Ello, sin entrever que Estado es el mismo póngase el sayo que se ponga y sus prácticas seguirán siendo las tradicionales, “izquierdistas” o no. De ahí su hermanamiento litúrgico y elevado con Ubieta, los únicos que pueden opinar sobre el posicionamiento ante el Estado cubano y su única y mundial ¿lucha? contra los demonios del capital.

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